La alopecia cicatricial es la pérdida permanente del cabello,
la cual puede ser causada por diversas enfermedades las cuales atacan al
cabello como la foliculitis (inflamación de los folículos pilosos) o
enfermedades que, aunque no se relacionan directamente con este, como lo son la
sífilis o la tuberculosis, pueden dañar al cabello.
Estas enfermedades que afectan al cabello causan la caída
del cabello, y la cicatrización en una o varias zonas de la cabeza, lo cual ocasiona
que ningún cabello vuelva a crecer en esa zona. En algunos casos, debido a las
diversas afecciones que pueden causar la alopecia cicatricial, el desarrollo de
esta puede ser detenido, pero aquellas zonas que ya hayan sido afectadas serán
irrecuperables, debido a que los folículos pilosos se encuentran destruidos.
La alopecia cicatricial puede estar causada por diversas
enfermedades que pueden atacar el cabello. Las causas pueden dividirse en
causas primarias (las cuales afectan y destruyen las células madres de los folículos
pilosos) y causas secundarias (la destrucción no se encuentra asociada a un
daño directo, sino que se relaciona con un daño externo como infecciones,
quemaduras, heridas, entre otros).
Entre las afecciones que pueden causarla se encuentran:
Tuberculosis.
Sífilis.
Presencia de linfomas.
Metástasis.
Presencia de tumores.
Enfermedades hereditarias (como la aplasia cutis congénita,
Nevus epidérmico, Síndrome de Bloch-Sulzberger, Poroqueratosis de Mibelli,
Ictiosis, Epidermólisis ampollosa y Enfermedad de Darier).
Herpes.
Querión de Celso.
Favus.
Foliculitis
Candidiástica.
Liquen plano o lliquen escleroso.
Síndrome de Graham-Little.
Lupus eritematoso cutáneo.
Esclerodermia.
Dermatomiositis.
Mucinosis folicular.
Sarcoidosis.
Necrobiosis lipoídica.
Pseudopelada de Brocq.
Foliculitis decalvante.
Dermatitis pustulosa erosiva.
La alopecia cicatricial causa daño permanente a los folículos
pilosos los cual puede pérdida de cabello sin posibilidad de recuperación.
La alopecia cicatricial puede ser diagnosticada mediante la
observación del cuero cabelludo y de los patrones de pérdida de cabello. Aunque
en algunas ocasiones, pueden ser realizadas algunas pruebas al cuero cabelludo
o pruebas sanguíneas para identificar posibles infecciones que puedan estar relacionadas
con la alopecia cicatricial.
La alopecia cicatricial es irreversible debido a que
esencialmente no pueden ser aplicados tratamientos para estimular el crecimiento
del cabello, puesto que ya no existen folículos pilosos que estimular. Debido a
esto su tratamiento se centra en disimular las zonas afectadas ya que esta afección
rara vez afecta a una parte importante del cuero cabelludo.
Entre los tratamientos que pueden usarse están:
Microinjertos: Es una intervención quirúrgica simple, la
cual consiste en la extracción de folículos pilosos del cabello sano de la
persona con el fin de insertarlos en la zona afectada.
Sistemas de integración capilar: Este tratamiento consiste
en el uso de piezas de cabello natural de la persona, las cuales son integradas
en su propio cabello mediante una malla de hilo transpirable, dotando de esta manera
al cabello de mayor volumen y densidad. Este tratamiento resulta muy eficaz para
disimular zonas de pérdida de cabello muy localizadas.
Es importante intentar tratar la alopecia cicatricial a
tiempo, para en los casos que la causa pueda ser tratada, detener el desarrollo
de la alopecia y evitar una mayor pérdida permanente de cabello.
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